
Desde este lunes (26/10/2009) los inmigrantes que renueven sus papeles en nuestro país deberán tener un cerificado de integración gracias a la aprobación del nuevo proyecto de Ley de Extranjería. Se puede estar a favor o en contra de esta ley, pero lo más interesante del asunto es lo siguiente, ¿qué condiciones hay que reunir para estar integrado en España y recibir el correspondiente certificado? Yo propongo estas diez:
1. Haber hecho botellón y haberse pillado una borrachera fina de las de acabar vomitando por las esquinas.
2. Haber asistido al menos una vez a una corrida de Toros y tener asumido que es “La Fiesta Nacional”, y que sólo la Fiesta hace posible la supervivencia de la especie del toro de lidia.
3. Haber afirmado y estar plenamente convencido de que los políticos son todos unos chorizos, y los que mandan más, sean los que sean. Con lo cual, si se acaba ocupando un cargo político, por pequeño que sea, se debe estar dispuesto a apoderarse de todo lo que uno pueda, desde un boli Bic a un apartamento en la playa. Recuerda, lo que no robes tú, lo robará otro.
4. Saberse como mínimo una canción de Manolo Escobar, ya sea “Mi carro”, “El Porompompero” o “Suspiros de España”.
5. Con respecto a la integración regional, se debe poseer traje propio de faralaes, fallera, jotero o equivalente autonómico y poner el máximo empeño en aprender a bailar sevillanas, sardanas, muñeiras o lo que corresponda.
6. Mostrar interés por el fútbol y estar al corriente de cuestiones fundamentales como cuanto costó el fichaje de Cristiano Ronaldo o la clausula de rescisión de Messi. Además también ha de ser un repentino experto y entusiasta de cualquier deporte en el que nuestra nación destaque inesperadamente, ya sea Fórmula 1, tiro con arco o natación sincronizada.
7. Estar absolutamente de acuerdo con que nuestro Rey se merece todos los privilegios de los que gozan él y su familia por el mero hecho de ser campechano. Y no dudar de que su hijo Felipe y todos sus nietos también lo serán. La campechanía va incluida en los genes borbónicos.
8. Lo que le ocurre a Belén Esteban es de interés nacional. Debe estar al día de los últimos rumores sobre ella, su hija, el pollo y demás vicios y cirugías que la rodean.
9. Se sea o no religioso, se podrá estar presente y se entenderán como normales los ritos cristianos y como conductas fanáticas y retrógradas los del resto de confesiones, por lo que tendrán que ser celebrados en la más estricta privacidad.
10. Al menos una vez, se debe haber inventado una enfermedad repentina o la muerte de un familiar para ausentarse al trabajo en un día de resaca.
*Nota: No es preciso haber completado la enseñanza primaria y se valorará positivamente haberse presentado a castings de Gran Hermano o cualquier otro reality, así como haberse intentado zumbar a un famoso/a para poder contarlo en televisión. Del mismo modo, los españoles nativos que incumplan alguno de estos patrones de la conducta patria deberán ser desterrados a otros países más acordes con sus hábitos como Alemania, Dinamarca o Luxemburgo.




Pero volviendo al “piedra, papel, tijera”, lo que más me contrariaba no era el miedo a morir desintegrado con ocho años, era lo absurdo de su planteamiento. Todos lo conocéis: el papel pierde con las tijeras, las tijeras pierden con la piedra y la piedra pierde con el papel. Y para entender esta jerarquía circular basta con hacer los gestos atribuidos a cada elemento. Cuando sacas tijeras y tu adversario saca papel, haces el gesto de cortar el papel con la tijera y todo queda claro. Si sacas piedra puedes simular una pedrada que destroce las tijeras. Puede ser, aunque tendrías que apuntar muy bien para estropearle la punta. Pero si sacas papel, haces el gesto de envolver a la piedra. Y esto si que no entra en mi cabeza, porque, ¿qué pasa? ¿que si te tiran una piedra envuelta en una hoja de papel ya no duele? Yo me imagino las batallas de la Edad Media, ejércitos con catapultas cargando piedras de tres toneladas y amenazando: “O os rendís o soltamos las catapultas” Y los del bando rival: “Lanzad lo que os de la gana, tenemos folios”. Es más, recuerdo estar viendo “Indiana Jones y el Templo Maldito” de pequeño en un cine de verano y en la escena en que Indi trataba de escapar corriendo de aquella roca gigante rodante, gritar: “¡Saca un papel!” Y tomarme todos por loco. Así que ya sabéis, la próxima vez que perdáis al puñetero jueguecito, pedid la revancha con objetos reales, ya veréis como si vuestro oponente os ve con una piedra de dos kilos en la mano, no arranca una hoja de una libreta para defenderse.
Y lo peor de todo es que si lo consigue, nuestra querida kungfuteca se acabará forrando anunciando un champú que fortalece las raíces, meneando su trenza de lado a lado bajo la ducha mientras una voz en off susurra: “Nuevo champú Turbulencias arrastra aviones y no notes los tirones…” Y lo que parecía absurdo habrá tenido sentido. Ya estoy viendo a sus hijos siguiendo sus pasos y a ella contándolo orgullosa: “El bebé tiene cuatro pelos, pero ya arrastra el carricoche y el mayor, la scooter, lo malo es que lo multan por ir sin casco.” Por eso espero que fracase, porque si lo consigue, ya estoy viendo a los de Ryan-Air sustituyendo los vehículos que estacionan los aviones por chinas con trenzas y a ella, para superar el reto, intentando tirar de un petrolero montado sobre unos patines, que al final vamos a tener un disgusto y les va a faltar pelo a los chinos para limpiar el chapapote.


Pero calma, que conscientes de lo exigente de su prohibición, los señores médicos tienen la solución para que no nos volvamos unas personas secas, frías y antisociales que creen que todos los que los rodean quieren contagiarlo de males epidémicos: Medicina gratuita y sin receta, recomiendan el saludo japonés, ya sabéis todos a inclinar la cabeza hacia adelante. Así por lo menos cuando os presenten a una tía aprovecháis y le miráis el escote. Y luego si veis que tal en vez de echaros unos bailes os apuntáis juntos a Kung-Fu. Que lo oriental está de moda. Eso sí, el pescado no os lo comáis crudo no vaya a ser que tenga anisakis. Tan simple como renunciar a tu cultura, tampoco está de más que recéis un ratito hacia la Meca, que para algo estamos en la España plural, laica y tolerante recomendada por 9 de cada 10 pediatras.
Pero a lo que iba, el caso es que hace dos años, Santiago fue la quinta cuidad española con más horas de sol, ni más ni menos que 1.958 horazas de Lorenzo calentando. Y yo veo esto y lo primero que pienso es, ¿quién cuenta todas las horas de sol de cada ciudad de España? Porque tiene que ser un trabajo duro de narices. De entrada, no libras ningún día, que dentro de lo malo, si estuvieses en el Polo Norte, trabajabas seis meses y descansabas otros seis. Pero eso, que no puede ser un trabajo fácil, tienes que trabajar literalmente de sol a sol y eso es complicado, para empezar, ¿para que hora pones el despertador? Cada día a la suya, al final lo más práctico es tener un gallo en la mesilla de noche y que te despierte cuando salga el sol. Eso en un lado de la cama, y en el otro una lechuza, y cuando empiece a cantar te duermes. Y en invierno aún es de noche casi todo el día, pero en verano, como venga un día bueno, no hay quien te salve de currar dieciséis horazas. Además, ¿cómo es el proceso de contar horas de sol? ¿Se cuentan los minutos de sol y luego se suman, o tienen que ser horas exactas? Porque si se nubla a menos cinco te tiene que entrar un cabreo de flipar. Y otra cosa, cuando dicen horas de sol en Santiago, ¿llega con que caliente el sol en el centro o si hace sol en Santiago pero nublado en Conxo* o en San Lázaro* ya no vale?
En fin, ya sé que habrá quien esté pensando que estoy perdiendo el tiempo con todas estas dudas porque la Wikipedia no siempre es fiable, pero ahí viene lo peor, y es que el dato, estaba sacado del INE, ¡del Instituto Nacional de Estadística! Y esa es la clave de todo el misterio, que si los datos son del INE, el encargado de contar las horas de sol debe de ser un funcionario, con lo cual, lo más probable es que se fuese a tomar el café y apuntase las mismas que su compañero de detrás: “Sevilla”.
Comentarios recientes