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Power Balance

Últimamente a mucha gente se le da por llevar una pulserita de plástico llamada Power Balance. ¿Que qué es está pulserita? Pues según el fabricante, Power Balance es un holograma en el que ha sido almacenada una frecuencia procedente de materiales naturales conocidos por sus efectos beneficiosos para nuestro cuerpo, fabricado con MYLAR. Que lo de “mylar” suena así como a un material secreto de la NASA, pero es  como llaman los americanos al Polietileno Tereftalato, dicho con siglas PET, o lo que es lo mismo, el plástico de las botellas de agua, así que no os dejéis impresionar por el nombre.

Hasta aquí todo bien, una pulsera de plástico que está de moda. Pero es que la gente no la lleva por cuestiones estéticas, la lleva porque según sus fabricantes mejora tu fuerza, tu energía, el equilibrio y la coordinación y también la resistencia, el tiempo de recuperación, la flexibilidad, el enfoque y la concentración. Para flipar. Vamos, que te la pones puedes partir muros de hormigón con el culo, chuparte el codo y hacer gimnasia rítmica en un vagón de montaña rusa en marcha y todo esto sin cansarte lo más mínimo y al tiempo que mueves objetos por telekinesis. La Power Balance es así de maravillosa. De hecho, una vez se la pusieron a un conejito de Duracell y dio tres vueltas al mundo tocando su tambor. ¡En dos horas!

Supongo que todas estas mejoras que el holograma de MYLAR produce en nuestro estado físico ya os habrán hecho saltar de vuestra silla para ir a comprar una, pero si no es así, esperad a saber lo que reduce: el dolor, y la influencia de los campos electromagnéticos. Para flipar aún más. Es decir, que con ella puesta te pegas un martillazo en un dedo y ni te enteras. Y además si estás harto de que, cuando te acercas a la nevera, los imanes salten a tu piel, te pones la pulserita y dejará de ocurrir.

Y por si esto no fuera poco, se puede mojar. ¡Menos mal! ¡Sólo faltaría que te convirtieses en un súper hombre por llevar una pulserita y luego todos tus poderes se fuesen a tomar por culo por una salpicadura! De hecho, yo estoy convencido de que Superman no es de otro planeta, es un tío normal con diez pulseras Power Balance.

Para colmo, cuentan con famosos apoyando su uso, entre ellos Guti, que sigue sin poder aguantar corriendo medio partido, pero ya no hay after que se le resista y a las siete de la mañana se bebe copazos como si fuesen las diez de la noche. Y la infanta Elena, que supongo que está ahí por aquello de que la excepción confirma la regla.

Llegados a este punto, os estaréis preguntando, ¿cuánto cuesta convertirse en esta mezcla de Hércules, Buda y Aquiles (sin punto débil en el talón)? Pues más o menos unos 35 euritos. Que es muy poco si de verdad creéis que ésto va a ocurrir y es mucho si simplemente os parece un adorno de plástico. Vosotros juzgáis. Eso sí, como siga viendo cada vez a más gente con ella puesta, el mes que viene saco a la venta unos Power Macarrones que aumenten la masa cerebral. A ver si así la gente se vuelve sensata y deja de comprar gilipolleces, y yo de paso, me forro a su cuenta.

*Aquí os dejo la prueba de que funciona y que ellos mismos muestran orgullosos en su web. Igual es cosa mía, pero a mi me parece una de las demostraciones más fuleras de la historia…

Actualización >>

FACUA denuncia las pulseras Power Balance ante las autoridades sanitarias

Por atribuirles propiedades seudomilagrosas, como el aumento de la fuerza, la flexibilidad y la resistencia, y usar testimonios de famosos.

Las calculadoras científicas

Una calculadora con bata, ¿es una calculadora científica? La respuesta es no. Las calculadoras científicas son unos cacharros mucho más complejos, o al menos yo nunca llegué a entenderlos.

Para mí en el instituto, lo más difícil para aprobar mates o física era conseguir entender la puñetera calculadora. Un buen día llegas a clase y tu profesor te dice que te tienes que comprar una calculadora científica, que a todo esto, las calculadoras científicas de científicas no tienen nada, porque que yo sepa, tú encierras a cincuenta calculadoras en un laboratorio durante diez años y no desarrollan una vacuna. Son en todo caso, calculadoras para científicos, que si vamos a eso, el boli Bic con el que haces los exámenes de física, también es un boli científico y mi PC con el Autocad de cuando estaba en la carrera, un ordenador arquitecto. Pero el caso es que para un estudiante el momento de empezar a usar una calculadora científica es como para un novio cuando su novia le dice que le va a presentar a sus padres, significa que la cosa empieza a ir en serio, sea la cosa la relación o los estudios. Pero si unos suegros son difíciles de entender, las calculadoras lo son más. Al menos los suegros de entrada parecen personas normales, las calculadoras científicas tienen dos mil botones, asustan desde el primer momento. Se suelen componer de dos partes bien diferenciadas, una con botones grandes y que es como una calculadora normal, y otra con botones minúsculos con abreviaturas indescifrables, que si llegar a saber para qué sirve cada uno es complicado, están tan pegados que acertar a pulsar en el que quieres usar es imposible. Están hechas a mala hostia. De hecho, yo creo que hay botones que no sirven para nada, sólo para qué te equivoques, que a veces no sabes si estás resolviendo un problema de matemáticas o jugando al buscaminas. Que yo tengo un amigo que se hizo físico nuclear e ingeniero aeronáutico sólo para ver si conseguía usar todas las funciones de la calculadora y aún así no fue capaz.Algunas teclas las llegué a odiar con toda mi alma, lo que más me cabreaba era que tuvieran dos paréntesis pero en el medio no hubiera un Kit-Kat. Y cuando creías que ya habías descifrado todas las abreviaturas y signos de las teclas, descubrías que encima llevaban escritas otras tantas abreviaturas o signos, que eran funciones alternativas. Y no sólo eso, si no que eran las que más se usaban, por lo que cada vez que tenías que hacer una operación tenías que pulsar “Shift” entre tecla y tecla para activar esas funciones, por lo que el riesgo de cagarla se multiplicaba por dos. ¡Qué presión! Darle al “Shift” antes de cada operación, ¡es imposible acordarse siempre! ¡Aún hoy no me acuerdo todos los días de levantar la tapa antes de mear y lo llevo haciendo veintipico años! Además, si te olvidas de levantar la tapa siempre puedes pasar un papelito y luego lo tiras al wáter, si te olvidas de pulsar “Shift” lo que va al wáter es tu trabajo de fin de curso.

Por eso estoy seguro de que la calculadora científica la inventó una madre. Sólo alguien así de previsor podría crear un aparato tan infernal, e igual que cuando estás haciendo la maleta para irte un fin de semana a la playa, te acaba metiendo un jersey de lana por si hace frío, un smoking por si en el chiringuito exigen etiqueta y hasta unos esquís por si de camino hay una montaña con nieve; a la calculadora le puso un montón de funciones de más por si en el recreo del instituto se te da por enriquecer uranio o calcular la velocidad de un meteorito a su paso por Saturno.

Pero lo peor de todo era que cuando por fin conseguías entenderte lo suficiente con la calculadora como para plantarle cara a la materia que estabas estudiando, llegabas al examen y te decía el profesor: “Os recuerdo que no se puede usar calculadora…”

¿Coses o peinas?

“¿Coses o peinas?” Eso es lo que le debió preguntar Gallardón a su señora para ligársela, viendo la maravillosa iniciativa con la que nos ha sorprendido su consistorio con motivo de la celebración del día de la mujer el próximo 8 de marzo: un Taller titulado “Las mujeres no pierden el hilo. Aprende a diseñar y a confeccionar tu ropa” Con dos huevos. ¡Con razón escribía Steig Larsson que los hombres no amaban las mujeres, habían dejado de coser!

Me imagino a Gallardón de joven, con pañuelo y gorra de chulapo en la verbena de San Isidro, ve a una moza con un aire a las de las ilustraciones de “La Sección Femenina” y piensa “esta es la mía”, se le acerca y le suelta: “Se me ha descosido un botón, ¿me lo coses? Es el de la bragueta…” Ella mira extrañada, pero sin perder sus modales españoles, al sitio indicado y él añade: “Si te es más cómodo me quito los pantalones, la aguja es eso alargado que tiene un agujerito en la punta…”

Supongo que la iniciativa nació tras un exhaustivo análisis de las necesidades del colectivo femenino hoy en día. En pleno brain storming con olor a puro alguien debió sugerir: “Estamos en tiempos de crisis y qué mejor medida para empezar a paliarla que animar a las señoras a que dejen de comprarse trapitos y se los hagan ellas mismas… Eso sí, dejadle claro a la profesora del curso que nada de enseñar a hacer escotes ni minifaldas, que con tanta provocación pasa lo que pasa, hay violaciones y pagan justos por pecadoras…” “¡Excelente!”, debió exclamar entonces Don Alberto y añadir a continuación: “De esta manera nuestras mujeres estarán entretenidas haciendo lo que más les gusta y los hombres podremos estar en el bar jugando al mus tranquilamente y sin tener que dar explicaciones…” “Ya no quedan maridos como nosotros…” “No hace falta que lo jures”, dirían otros presentes…

Es que la cuestión es peliaguda, porque si la señora de turno decide ir por propia voluntad, estupendo, pero si no, ¿quién es el marido guapo que se lo propone? Me imagino a un marido leyendo el anuncio del curso en la prensa y diciéndole a su mujer: “Cariño, ¿por qué no celebras tu feminidad haciendo un curso de costura?” Y la mujer: “Te voy a dar una patada que te voy a meter los huevos para adentro, y así puedes venir tú conmigo, ¿qué te parece corazón?”

Y para acabar de rematarla a esta genial propuesta se le suma la de la organización del “Primer concurso de postres caseros” ¡Di que sí! Una cosa es que fomentemos la igualdad entre sexos y otra muy distinta que las mujeres olviden su origen: La cocina. No hay que olvidar que a los hombres, de toda la vida se les ha conquistado por el estómago. Y por esto mismo es importante recordarle a las participantes que los postres siempre se harán para que se los coman sus maridos, nunca para compartir, no nos gustan las mujeres gordas.

Visto el panorama, sólo falta un curso de lavado y planchado, pero la organización ha considerado que “todas las mujeres del mundo saben lavar y planchar, eso está incluido en la herencia genética.”

Feliz día del ama de casa, digo…, de la mujer.

Porno público

Hace unos días un hacker provocó un atasco que paralizó Moscú al poner una peli porno en una súper pantalla publicitaria de 6×9 metros del centro de la ciudad. Personalmente a mí no me parece mal, siempre y cuando no lo haga en horario infantil. Sin embargo, leo en la prensa que lo han detenido, cuando lo que yo creo que le deberían haber hecho a ese hombre es un monumento, porque estoy convencido de que las consecuencias de esta broma, que tan mal ha sentado en el Kremlin, serán excelentes:

Dentro de nueve meses asistiremos al mayor baby-boom de la historia de Moscú, lo primero que han debido hacer miles de moscovitas calentorros al entrar por la puerta de su casa es zumbarse a su mujer. Muchos de ellos estoy seguro de que, embargados por el fetichismo, le han pedido antes a sus respectivas que se pongan unos buenos tacones de aguja en sus pies. La venta de zapatos de tacón se disparará en un país en el que por estas fechas sólo se venden katiuskas, haciendo aumentar el PIB del país un 8%. A pesar del invierno polar que atravesamos, esa noche en Moscú se apagaron cientos de miles de calefacciones, ya que los habitantes de las casas aplicados en sus labores amatorias generaban calor más que de sobra. La crisis energética sufre su primer receso en años en la capital rusa. Por otra parte, las arcas del ayuntamiento también han recuperado el esplendor que no tenían desde la época de los zares puesto que los parquímetros han recaudado cantidades históricas, pues, aunque la mayoría de los curiosos sólo paraban unos minutos en doble fila para ver una escena de la peli, muchos aparcaban porque se querían quedar a ver como acababa. Querían saber si al final la chica se casaba con el rubio que se parecía al malo de Rocky IV, con el negro de dos por dos (por veinte), o con el caballo. Además, el hacker, que trabaja como taxista, confesó que ese día casi no pudo hacer ninguna carrera, todos los hombres tenían la mano demasiado ocupada como para levantarla para pedir un taxi. Este hecho ha provocado que los ciudadanos optasen por desplazarse caminando y hoy Moscú ya es la ciudad con la media más baja de colesterol por habitante del mundo. Por esta misma razón onanística, los vendedores de kleenex de los semáforos son actualmente el segundo lobby más importante de Rusia sólo por debajo del gasífero. Para colmo, la única pega, que es la guarrada de fluidos en la que se ha convertido la plaza donde han puesto la peli, apenas se nota ya que la ciudad está cubierta por la nieve…

Para que luego digan que la industria del porno sólo sirve para alimentar la lujuría de un grupo de pervertidos. Zapatero toma nota: si quieres que nos libremos de esta crisis de una vez, a partir de ahora “ZP” tendrá que ser sinónimo de “Zona Porno”, y tendrá que haber una en cada ciudad. Piénsalo, no pierdes nada y lo peor que nos puede pasar es que nos echemos unas risas.

Nueve millones por un Picasso

Lo malo de ser pintor es que aunque vendas cuadros en vida, jamás serás tan cotizado vivo como muerto. Leo en la prensa que esta semana se han pagado nueve millones de euros por un Picasso (Tete de femme, un retrato de su esposa Jacqueline de 1963), y sin ser para nada un precio récord, es un pastón que flipas. Es cobrar más o menos lo mismo que Cristiano Ronaldo en un año, trabajando todavía menos. Porque a mí no me jodáis, pero estoy seguro que a Picasso no le llevó ni lo que duran dos partidos pintar ese cuadro. Y no lo digo porque sea malo, ojo, lo digo porque al tío se le daba bien pintar y además supongo que tendría práctica.

Yo creo que si Picasso hubiese podido vender los cuadros en vida a nueve millones de euros, del Guernica sólo hubiera pintado el toro. Habría dicho: “Yo pinto un toro y con esto tiro dos años… Si veo que el casero me sube la renta pinto también un caballo, pero si no que le den por saco…” Nos guste o no, si le diésemos en vida a los pintores la cotización que tienen en muerte, no habrían pintado ni la mitad de sus obras. Ya me estoy imaginando a Leonardo da Vinci, recibiendo el encargo de La última cena, diciendo: “¿Que pinte a Jesús con doce apóstoles? Te pinto tres y vas que te matas…”

De todas formas, a quien me gustaría conocer de verdad es a la gente que paga esos pastizales por los cuadros. Que yo no digo que no sea una exageración, que si al comprador le gusta y tiene el dinero hace bien en comprarlo. Otra cosa es si no lo tiene, que hipotecarse por un cuadro está muy mal, en mi caso por ejemplo, mi madre se enfadaría muchísimo si se enterase de que me he gastado nueve millones de euros en un Picasso y estoy pagando la lavadora a plazos, que la lavadora es algo necesario y el Picasso no deja de ser un capricho. Pero como creo que en la mayoría de los casos, los compradores de arte no pagan sus electrodomésticos a plazos, lo que me pregunto es lo siguiente, ¿dónde lo pones? ¿Compras un Picasso y donde lo pones? En el recibidor no puedes. No, porque si viene el pizzero y te ve el Picasso colgado frente a la puerta, te pongas como te pongas, no tienes excusa para no darle propina… Si no tienes cambio de 50 le das el billete, pero no le puedes negar la propina a un tío que te está viendo que tienes un Picasso en tu casa. ¡Que por lo que te ha costado el cuadro te podías haber comprado la mitad de las acciones de Telepizza! Y es que no es fácil buscarle sitio a un Picasso, en la cocina se llena de humo, en el baño se pone húmedo, en el salón… en el salón podría estar, pero si pones un Picasso en el salón, ¿cómo lo amueblas? Porque lo que está claro es que no puedes tener un Picasso en el salón y los sofás de Ikea. Tienes que poner todo a la altura del cuadro, en vez de moqueta, tapices persas, en vez de ventanas, vidrieras góticas. Que si tus invitados te dicen: “¿Lo de la pared es papel pintado?” Tú contestas: “Sí, pintado por Sorolla. Nos costó a 4 millones el metro, pero ha quedado bonito.” Así que sólo nos queda el dormitorio, pero basta que cuelgues en él un cuadro de una tía por muy de Picasso que sea, para que lleves a tu novia y te diga: “¿Y esa quien es…?” Y tú: “La mujer de Picasso” “¿Y por qué la tienes ahí, te enrollaste con ella?” “No, porque es un Picasso…” “Me da igual de quien sea, no quiero ver a esa tía ahí…” Total, que al final acaba el cuadro en el cajón y Picasso sin ver un euro de los nueve millones que ha costado. Jamás entenderé el arte.

Busque, compare y si entiende algo, compre

¿Sabéis cual es la diferencia entre un melón y una tele? ¿No? Pues tened cuidado cuando vayáis a comprar una tele que no os den un melón. Esto era un chiste malo, en realidad si vais a comprar una tele, lo que ocurre es esto:

—Buenos días, venía a comprar una tele.

—Muy bien. ¿Y sabe qué tele le gustaría comprar?

—Una de pantalla plana.

—Ya… Eso por supuesto, ¿pero la quiere HD, HD Ready o Full HD?

—No sé… ¿Cuál es la diferencia?

—La definición, las Full HD tienen máxima definición, las HD Ready un poco menos y las HD, menos aún.

—Ah. ¿Pero todas se ven mejor que las teles normales, no?

—Sí hombre, lo único que ocurre es que, por ejemplo, si ve usted la tele desde muy cerca, en las HD puede notar los píxels, esos cuadraditos que forman la imagen.

—Ya… Pues yo con mi antigua tele jamás vi cuadraditos. ¿Me recomienda una tele de las de siempre?

—No, no. Le recomiendo una tele Full HD.

—Muy bien, pues enséñeme una.

—¿De qué tamaño la quiere?

—No sé, la que tengo ahora es de 25”.

—Mire, aquí tengo una de 27” que está muy bien de precio.

—¿Ésta es de 27”? Pues parece más pequeña que la mía vieja de 25”.

—Claro, es que estas teles nuevas al ser panorámicas son más anchas, pero más bajitas. Tendría que comprarse una de 32” para tener una tele tan alta como una de 25”.

—Esa tiene buena pinta.

—Está muy bien, pero es de 37”. ¿A qué distancia va a poner la tele del sofá?

—Pues no sé… A la típica, en el salón hay un mueble, delante una mesita y luego está el sofá.

—Es que si hay menos de tres metros, no va a ver bien la imagen.

—Pero es que no he medido toda mi casa para comprar la tele, usted perdone. De todas formas, ¿no decía que en las Full HD no se notaban los cuadraditos?

—Y no se notan si está usted viendo un DVD, pero es que las cadenas emiten en HD, no en Full HD, entonces, es como si estuviese viendo una tele HD, aunque la suya sea Full HD. La emisión en Full HD no llegará hasta dentro de dos años, más o menos.

—Joder… ¿Entonces qué hago, vuelvo dentro de dos años o me compro una HD?

—Lo mejor es que se compre una Full HD con decodificador de TDT de alta definición. Así cuando la TDT aumente de definición ya tendrá una calidad de imagen perfecta.

—¿Y qué hago hasta que eso pase, me siento en el sofá a ver cuadraditos?

—Lo mejor sería que en vez de comprarse una tele con pantalla LCD, se comprase una con pantalla LED, así no los notaría.

—¿Cómo aquellas?

—No, esas son de plasma.

—¿De plasma cómo el de la sangre o cómo el de las pistolas de los Cazafantasmas?

—¡Ja ja ja! Muy gracioso, el plasma es un sistema…

—Da igual, no me lo explique, ¿ha dicho que eran mejores las pantallas de LED, no? Pues enséñeme una pantalla de LED, quiero llevarme la tele antes de que nos sentemos en el sofá a ver películas con cascos de realidad virtual. Mire, enséñeme esa misma que pone que es de LED.

—Ha tenido usted buen ojo, ese modelo es estupendo, además tiene Ambilight. ¿De qué color es la pared que hay detrás de la tele en su salón?

—No hay pared. Hay una cristalera.

—Entonces no le compensa, porque ese sistema lo que hace es adaptar la luz…

—Si no me compensa no me lo explique, si no, no me voy a ir de aquí nunca. Y ahora, por favor, deme una tele LED de 37”, Full HD con TDT de alta definición.

—Estupendo, ya sólo necesito saber un par de cosillas, ¿color?

—Hombre, eso lo daba por supuesto, si la quisiera en blanco y negro se la hubiera comprado a mi abuela. También la quiero con mando a distancia, por si hay que aclararlo.

—No, hombre. Me refería a si la quería de algún color en especial, negro, gris, blanco…, a si le interesa el diseño.

—Con que sea rectangular me conformo. Sólo quiero una tele…

—Ya, ya, usted perdone, nos gusta acertar con lo que el cliente necesita.

—El cliente necesita no perder el día para comprar una tele, todo lo demás es secundario.

—Está bien ya terminamos, sólo nos queda ver el contraste, el tiempo de respuesta, si la quiere con puertos USB y el sonido envolvente.

—Mire, sabe lo que le digo, que creo que el Cinexin que tengo en casa aún funciona. Así que si me disculpa, me voy a comprar pilas.

—Muy bien señor, pero tenga en cuenta antes cuántas horas lo va a usar al día, porque si lo usa mucho le compensa comprar pilas recagarbles y si no con unas alkalinas es suficiente…

Ramoncín: El estándar del odio


Los españoles somos muy de odiar. Odiamos a los que están de vacaciones, a los que están más delgados, odiamos al vecino porque está forrado, a nuestro jefe porque tiene una mujer increíble y a ella por salir con el imbécil de nuestro jefe. Odiamos, odiamos y odiamos. Esto hace que gran parte de las decisiones de nuestra vida, se basen en el odio: Te haces amigo de gente más gorda que tú para sentirte mejor, dejas el trabajo para no soportar al jefe, evitas al vecino o vas al mismo súper que la mujer de tu exjefe. Por tanto, si el odio es tan importante en nuestro día a día, ¿cómo es que no se puede medir o cuantificar, al igual que otras cosas igual de fundamentales como el dinero, la tensión cardiovascular o las veces que tenemos sexo?

Por suerte, creo que he dado con la solución: José Ramón Julio Martínez Márquez, alías Ramoncín, la única persona conocida a la que todo el mundo odia. ¿Cómo lo ha conseguido? No lo sé, pero está claro que tiene mérito. Ser odiado por todos es mucho más difícil de lo que parece, ya que normalmente el odio hacia unos lleva implícito el aprecio hacia otros: odias al Madrid pero te gusta el Barça, odias al PSOE pero aceptas al PP. El odio te posiciona y tu posición te hace pertenecer a grupos de odiados: Culés, Peperos… y de “odiadores”: anti-Madridistas, antiprogresistas… Y aquí es donde interviene Ramoncín, porque esta es su gran virtud, ante él, todos somos “odiadores”. Nadie lo traga y eso nos permite tomar el odio que le tenemos como una especie de valor “absoluto” y establecer a su vez baremos dentro del propio odio.

Antes de Ramoncín y puesto que el odio es relativo, no podíamos evidenciar nuestro odio a fulano en relación a mengano porque mengano representaría para nuestros interlocutores un valor relativo. Me explico, yo podía decir: “Odio más al Papa que a Belén Esteban”, pero como cada uno de vosotros odia a Belén Esteban en una medida determinada, no os podíais hacer una idea de cuánto la odio. Era como si yo os dijese que una bolsa de naranjas que me he comprado pesa el doble que un cubo lleno de chatarra, no se podía calcular. Ahora puedo deciros que odio al Papa la mitad que a Ramoncín y todos sabéis con absoluta precisión hasta que punto llega mi odio, es como si os dijese el peso de mi bolsa de naranjas en kilos, conocemos la medida.

Por tanto, “El Ramoncín” debería establecerse desde ya como la medida técnica del odio, siendo “Un Ramoncín” el nivel máximo de odio y los DeciRamoncines, CentiRamoncines y MiliRamoncines, sus medidas escalares.

Además, si consiguiésemos fijar como estándar este sistema de medición del odio, luego podríamos saber cuánto odia una persona de cualquier otro país a alguien usando sencillas tablas de conversión del estilo de las que nos dicen cuántas pulgadas son un metro o cuántas libras un kilogramo. Por ejemplo, igual que 1 pulgada son 2,54 centímetros, 1 Ramoncín serían 4 Hitlers en Polonia o 3,2 Bin Ladens en los Estados Unidos. ¿He tenido o no he tenido una buena idea?

«Novedades, souvenirs, artículos de coña»

Como algunos ya sabréis he publicado un libro hace unos días recopilando algunos de mis monólogos de El Rey de la Comedia, Sé lo que hicisteis… y de mis shows en directo, además de artículos para La Voz de Galicia, fanzines varios y también para este blog. En total son setenta y pico textos, muchos de ellos ampliados, corregidos o actualizados. De propina tiene un prólogo escrito por mi compi Ángel y que os dejo aquí para abrir boca y unos dibujazos hechos por mi camarada Sergio Kozlov.

En cuanto al título, es un pequeño homenaje  a Top Secret, ese peliculón que para algunos no es más que un conjunto de chorradas, pero en definitiva, eso es lo que es mi libro… Y así lo explica mi colega Sergio.

– ¡Espere! ¡Se le ha caido un zurullo de coña!

– ¿Zurullo? Yo no trabajo ese artículo… ¡Novedades, souvenirs, artículos de coña!

Top Secret de Jim Abrahams. David Zucker y Jerry Zucker (1984)

Prólogo de Ángel Martín

Una mañana de septiembre de 2009, Rober Bodegas se acercó a mí, me preguntó si podía subir a la cafetería con él y salió del despacho sin darme tiempo a contestar.

Siempre he desconfiado de Rober por su forma de vestir pero la cafetería de una oficina en hora punta me parecía un lugar seguro.

Sólo tenía que estar alerta y sobretodo no perder de vista sus manos.

De pequeño crecí en un barrio donde cuando alguien se llevaba las manos a los bolsillos era para sacar un pincho y no perder de vista las manos de la gente me ha mantenido a salvo todos estos años.

El camino a la cafetería lo hicimos en silencio.

Bodegas no es un tío muy hablador.

La mayoría de asesinos en serie son como él.

Discretos.

Al llegar a la cafetería, Rober se acercó a la barra y pidió dos cafés.

En ese momento llevé mis manos al bolsillo trasero del pantalón con intención de sacar la cartera y antes de llegar allí noté su mano en mi brazo al tiempo que decía:

“Yo invito”.

En ese momento sentí cómo se me helaba la sangre y una gota de sudor caía por mi frente.

Bodegas era un asesino implacable.

Si decidía matarme… me mataría sin que yo pudiera reaccionar.

Bodegas cogió los cafés y se sentó en una mesa cerca de la terraza.

Yo me acerqué lentamente y me senté sin perder de vista sus ojos.

Unos ojos que estaban concentrados en el movimiento circular de la cucharilla de su café.

Segundos después, Bodegas dio un sorbo a su bebida, levantó la mirada, me miró fijamente y con voz temblorosa dijo:

“Voy a publicar un libro y me haría ilusión que escribieras el prólogo. Si no puedes no te preocupes. Lo entiendo.  Supongo que estás muy ocupado”.

Inmediatamente después, volvió a concentrar su mirada en la cucharilla de su café y en ese momento me di cuenta de la verdad.

Bodegas no era peligroso.

Era un simple mortal tímido como la mayoría de los cómicos.

En realidad esa manera de vestir no era más que una incapacidad natural de no saber combinar los colores.

Su silencio era simplemente una manera de asegurarse de que no la iba a cagar por soltar un comentario inapropiado en el momento inoportuno.

Su mirada baja era sencillamente porque es un asqueroso cobarde.

En una décima de segundo, pasé de sentir miedo a sentir lástima por ese ser.

Así que con toda la ternura le dije:

“Claro que sí, cobarde de mierda”.

Una semana después recibí el libro y al leerlo sentí cómo se me helaba la sangre y una gota de sudor caía por mi frente.

Bodegas no era un asesino implacable pero sí un cómico implacable.

El muy bastardo podía hacerte reír sin que te dieras cuenta.

Tenía que escribir un prólogo para un libro de humor perfecto.

Así que decidí que no escribiría nada hasta estar preparado.

Desgraciadamente ha llegado el día de entregar el prólogo y no lo estoy, así que…

Espero que os guste este sol que he dibujado yo.

Actuaciones de 2010

ENERO

Barcelona:

Domingo 3 de enero, 19.00h, TEATRENEU

Lalín (Pontevedra):

Sábado 8 de enero, 23.00h, Sala BARRIGA VERDE

A Coruña:

Jueves 14 de enero, 20.30h, TEATRO COLÓN

León:

Jueves 21 de enero, 23.00h, Sala LEÓN BOWLING

A Coruña:

Jueves 14 de enero, 20.30h, TEATRO COLÓN

Carballo (A Coruña):

Viernes 22 de enero, 21.00h, PAZO DA CULTURA

Ortigueira (A Coruña):

Sábado 30 de enero, 20.00h, PAZO DA CULTURA

FEBRERO

Barcelona:

Domingo 7 de febrero, 19.00h, TEATRENEU

Arteixo (A Coruña):

Viernes 12 de febrero, 20.30h, PAZO DA CULTURA

Aranda de Duero (Burgos):

Lunes 15 de febrero, 21.00h, con JOSÉ JUAN VAQUERO

Madrid:

Viernes 19 de febrero, doble función 22.00h y 1.00h, LA CHOCITA DEL LORO (C/ Hermosilla)

Ogrobe (Pontevedra):

Domingo 28 de febrero, SALA VINILO

MARZO

Madrid:

Sábado 6 de febrero, LA CHOCITA DEL LORO (Carabanchel)

Barcelona:

Domingo 7 de febrero, 19.00h, TEATRENEU

¡He vuelto!

¡Hola a todos!

Después de unos meses en los que no he tenido ni un segundo libre, vuelve la actividad a este blog con la intención de que vuelva a tener nuevos contenidos cada semana, como en los buenos tiempos.

Así que, si aún andáis por aquí, os espero con nuevos posts.

De entrada, os dejo en «Próximas actuaciones» las fechas de mis próximos bolos de 2010 y os presento mi primer libro.

Un abrazo, Rober.


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