Archivo para 24 febrero 2010

¿Coses o peinas?

“¿Coses o peinas?” Eso es lo que le debió preguntar Gallardón a su señora para ligársela, viendo la maravillosa iniciativa con la que nos ha sorprendido su consistorio con motivo de la celebración del día de la mujer el próximo 8 de marzo: un Taller titulado “Las mujeres no pierden el hilo. Aprende a diseñar y a confeccionar tu ropa” Con dos huevos. ¡Con razón escribía Steig Larsson que los hombres no amaban las mujeres, habían dejado de coser!

Me imagino a Gallardón de joven, con pañuelo y gorra de chulapo en la verbena de San Isidro, ve a una moza con un aire a las de las ilustraciones de “La Sección Femenina” y piensa “esta es la mía”, se le acerca y le suelta: “Se me ha descosido un botón, ¿me lo coses? Es el de la bragueta…” Ella mira extrañada, pero sin perder sus modales españoles, al sitio indicado y él añade: “Si te es más cómodo me quito los pantalones, la aguja es eso alargado que tiene un agujerito en la punta…”

Supongo que la iniciativa nació tras un exhaustivo análisis de las necesidades del colectivo femenino hoy en día. En pleno brain storming con olor a puro alguien debió sugerir: “Estamos en tiempos de crisis y qué mejor medida para empezar a paliarla que animar a las señoras a que dejen de comprarse trapitos y se los hagan ellas mismas… Eso sí, dejadle claro a la profesora del curso que nada de enseñar a hacer escotes ni minifaldas, que con tanta provocación pasa lo que pasa, hay violaciones y pagan justos por pecadoras…” “¡Excelente!”, debió exclamar entonces Don Alberto y añadir a continuación: “De esta manera nuestras mujeres estarán entretenidas haciendo lo que más les gusta y los hombres podremos estar en el bar jugando al mus tranquilamente y sin tener que dar explicaciones…” “Ya no quedan maridos como nosotros…” “No hace falta que lo jures”, dirían otros presentes…

Es que la cuestión es peliaguda, porque si la señora de turno decide ir por propia voluntad, estupendo, pero si no, ¿quién es el marido guapo que se lo propone? Me imagino a un marido leyendo el anuncio del curso en la prensa y diciéndole a su mujer: “Cariño, ¿por qué no celebras tu feminidad haciendo un curso de costura?” Y la mujer: “Te voy a dar una patada que te voy a meter los huevos para adentro, y así puedes venir tú conmigo, ¿qué te parece corazón?”

Y para acabar de rematarla a esta genial propuesta se le suma la de la organización del “Primer concurso de postres caseros” ¡Di que sí! Una cosa es que fomentemos la igualdad entre sexos y otra muy distinta que las mujeres olviden su origen: La cocina. No hay que olvidar que a los hombres, de toda la vida se les ha conquistado por el estómago. Y por esto mismo es importante recordarle a las participantes que los postres siempre se harán para que se los coman sus maridos, nunca para compartir, no nos gustan las mujeres gordas.

Visto el panorama, sólo falta un curso de lavado y planchado, pero la organización ha considerado que “todas las mujeres del mundo saben lavar y planchar, eso está incluido en la herencia genética.”

Feliz día del ama de casa, digo…, de la mujer.

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Porno público

Hace unos días un hacker provocó un atasco que paralizó Moscú al poner una peli porno en una súper pantalla publicitaria de 6×9 metros del centro de la ciudad. Personalmente a mí no me parece mal, siempre y cuando no lo haga en horario infantil. Sin embargo, leo en la prensa que lo han detenido, cuando lo que yo creo que le deberían haber hecho a ese hombre es un monumento, porque estoy convencido de que las consecuencias de esta broma, que tan mal ha sentado en el Kremlin, serán excelentes:

Dentro de nueve meses asistiremos al mayor baby-boom de la historia de Moscú, lo primero que han debido hacer miles de moscovitas calentorros al entrar por la puerta de su casa es zumbarse a su mujer. Muchos de ellos estoy seguro de que, embargados por el fetichismo, le han pedido antes a sus respectivas que se pongan unos buenos tacones de aguja en sus pies. La venta de zapatos de tacón se disparará en un país en el que por estas fechas sólo se venden katiuskas, haciendo aumentar el PIB del país un 8%. A pesar del invierno polar que atravesamos, esa noche en Moscú se apagaron cientos de miles de calefacciones, ya que los habitantes de las casas aplicados en sus labores amatorias generaban calor más que de sobra. La crisis energética sufre su primer receso en años en la capital rusa. Por otra parte, las arcas del ayuntamiento también han recuperado el esplendor que no tenían desde la época de los zares puesto que los parquímetros han recaudado cantidades históricas, pues, aunque la mayoría de los curiosos sólo paraban unos minutos en doble fila para ver una escena de la peli, muchos aparcaban porque se querían quedar a ver como acababa. Querían saber si al final la chica se casaba con el rubio que se parecía al malo de Rocky IV, con el negro de dos por dos (por veinte), o con el caballo. Además, el hacker, que trabaja como taxista, confesó que ese día casi no pudo hacer ninguna carrera, todos los hombres tenían la mano demasiado ocupada como para levantarla para pedir un taxi. Este hecho ha provocado que los ciudadanos optasen por desplazarse caminando y hoy Moscú ya es la ciudad con la media más baja de colesterol por habitante del mundo. Por esta misma razón onanística, los vendedores de kleenex de los semáforos son actualmente el segundo lobby más importante de Rusia sólo por debajo del gasífero. Para colmo, la única pega, que es la guarrada de fluidos en la que se ha convertido la plaza donde han puesto la peli, apenas se nota ya que la ciudad está cubierta por la nieve…

Para que luego digan que la industria del porno sólo sirve para alimentar la lujuría de un grupo de pervertidos. Zapatero toma nota: si quieres que nos libremos de esta crisis de una vez, a partir de ahora “ZP” tendrá que ser sinónimo de “Zona Porno”, y tendrá que haber una en cada ciudad. Piénsalo, no pierdes nada y lo peor que nos puede pasar es que nos echemos unas risas.

Nueve millones por un Picasso

Lo malo de ser pintor es que aunque vendas cuadros en vida, jamás serás tan cotizado vivo como muerto. Leo en la prensa que esta semana se han pagado nueve millones de euros por un Picasso (Tete de femme, un retrato de su esposa Jacqueline de 1963), y sin ser para nada un precio récord, es un pastón que flipas. Es cobrar más o menos lo mismo que Cristiano Ronaldo en un año, trabajando todavía menos. Porque a mí no me jodáis, pero estoy seguro que a Picasso no le llevó ni lo que duran dos partidos pintar ese cuadro. Y no lo digo porque sea malo, ojo, lo digo porque al tío se le daba bien pintar y además supongo que tendría práctica.

Yo creo que si Picasso hubiese podido vender los cuadros en vida a nueve millones de euros, del Guernica sólo hubiera pintado el toro. Habría dicho: “Yo pinto un toro y con esto tiro dos años… Si veo que el casero me sube la renta pinto también un caballo, pero si no que le den por saco…” Nos guste o no, si le diésemos en vida a los pintores la cotización que tienen en muerte, no habrían pintado ni la mitad de sus obras. Ya me estoy imaginando a Leonardo da Vinci, recibiendo el encargo de La última cena, diciendo: “¿Que pinte a Jesús con doce apóstoles? Te pinto tres y vas que te matas…”

De todas formas, a quien me gustaría conocer de verdad es a la gente que paga esos pastizales por los cuadros. Que yo no digo que no sea una exageración, que si al comprador le gusta y tiene el dinero hace bien en comprarlo. Otra cosa es si no lo tiene, que hipotecarse por un cuadro está muy mal, en mi caso por ejemplo, mi madre se enfadaría muchísimo si se enterase de que me he gastado nueve millones de euros en un Picasso y estoy pagando la lavadora a plazos, que la lavadora es algo necesario y el Picasso no deja de ser un capricho. Pero como creo que en la mayoría de los casos, los compradores de arte no pagan sus electrodomésticos a plazos, lo que me pregunto es lo siguiente, ¿dónde lo pones? ¿Compras un Picasso y donde lo pones? En el recibidor no puedes. No, porque si viene el pizzero y te ve el Picasso colgado frente a la puerta, te pongas como te pongas, no tienes excusa para no darle propina… Si no tienes cambio de 50 le das el billete, pero no le puedes negar la propina a un tío que te está viendo que tienes un Picasso en tu casa. ¡Que por lo que te ha costado el cuadro te podías haber comprado la mitad de las acciones de Telepizza! Y es que no es fácil buscarle sitio a un Picasso, en la cocina se llena de humo, en el baño se pone húmedo, en el salón… en el salón podría estar, pero si pones un Picasso en el salón, ¿cómo lo amueblas? Porque lo que está claro es que no puedes tener un Picasso en el salón y los sofás de Ikea. Tienes que poner todo a la altura del cuadro, en vez de moqueta, tapices persas, en vez de ventanas, vidrieras góticas. Que si tus invitados te dicen: “¿Lo de la pared es papel pintado?” Tú contestas: “Sí, pintado por Sorolla. Nos costó a 4 millones el metro, pero ha quedado bonito.” Así que sólo nos queda el dormitorio, pero basta que cuelgues en él un cuadro de una tía por muy de Picasso que sea, para que lleves a tu novia y te diga: “¿Y esa quien es…?” Y tú: “La mujer de Picasso” “¿Y por qué la tienes ahí, te enrollaste con ella?” “No, porque es un Picasso…” “Me da igual de quien sea, no quiero ver a esa tía ahí…” Total, que al final acaba el cuadro en el cajón y Picasso sin ver un euro de los nueve millones que ha costado. Jamás entenderé el arte.


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