Archivo para 29 abril 2010

Algunas cosillas sobre el Festival do Norte

Para la gente que organiza el Festival do Norte, soy una especie de hijo adoptivo, a base de ir tantos años y de tener una misma causa, la de defender las propuestas musicales de calidad en Galicia, nos hemos hecho buenos amigos. Y moñadas a un lado, cuando se acerca la fecha del Festival, en mis colaboraciones en prensa intento darle repercusión y explicarle lo que se pierden a la gente que lo desconoce, al tiempo que os guiño un ojo a los que sabéis de lo que hablo. Este año, han salido un par de cosillas, aquí os las dejo.

Hechos, mentiras y leyendas del Festival do Norte

Por fin empieza el Festival do Norte, hoy miles de personas hemos quedado para ir dos días de fiesta y de conciertos. Y mientras estemos allí, la gente nos contará de todo con tal de impresionarnos, algunas cosas serán hechos reales, otras serán mentira y otras leyendas imposibles de verificar. Estos ejemplos os ayudarán a distinguir qué clase de cosa es la que os están contando.

Hechos:

Vete a todos los conciertos. No faltes a ninguno o tus amigos te dirán que ese, justo ese, ha sido el mejor del festival.

No seas ingenua y no trates de engañarte, hay tres mil personas y estás en novena fila, el cantante no te miró a ti.

A veces la música está demasiado alta, pero a veces, tú estás pegado al altavoz, prueba a separarte unos metros.

Como La Bien Querida siga sonando en los 40 Principales, y lo que es peor, en los 40 Latino, el siguiente disco ni siquiera nos molestaremos en escucharlo.

No intentes engañarte a ti mismo diciendo: “Pillamos bebida y escuchamos los conciertos desde fuera”, sabes de sobra que desde fuera no te enteras de nada.

Chicas, aprovechad para ir al baño mientras suena “A cualquier otra parte” de Dorian, estarán todos libres.

Ese tío no está alucinado porque lleves una camiseta de Animal Collective ya que él también los entiende y admira su sonido. Ese tío está alucinado de que por fin, después de seis horas intentándolo, una tía le hace caso. Te diría lo mismo si la camiseta fuese de los Hombres G.

El Guincho es un perroflauta que va de moderno.

El segundo día NO estuvo más flojo que el primero. El segundo día tenías resaca.

Mentiras:

El Guincho es un perroflauta que va de moderno.

No voy a beber mucho, que si no, no me entero de los conciertos.

Yo ya llevaba Wayfarer antes de que estuvieran de moda.

Qué bien ha cantado J de los Planetas.

Preferimos ir de camping que de hotel, que siempre se montan buenas fiestas.

Menudo conciertazo se está perdiendo fulano por liarse con una tía, se va a arrepentir toda la vida.

Esto ya empieza a masificarse, me acuerdo de los primeros años del festival CUANDO AÚN NO VENÍAIS VOSOTROS, el ambiente era mucho más alternativo.

Cuando acaben los conciertos me piro, que mañana me voy a levantar para ver el documental de los Surfin’ Bichos.

Leyendas:

La entrada del Festival es tan barata porque Feijoo de siempre fue Indie y aporta pasta de su bolsillo para que pueda ir el máximo de gente posible.

Ariadna de Los Punsetes no se mueve en los conciertos porque pide un plus por bailar y nunca se lo quieren pagar.

Esa tía que parece que quiere ligar contigo, en realidad es una espía de Ramoncín, sólo quiere tomar nota de las canciones que cantas durante los conciertos para cobrarte los derechos.

Cañita Brava viene todos los años al festival, pero no sale nunca del backstage porque si no todo el mundo le pide hacerse fotos. El primer año que vinieron Delorean, salió a tocar los teclados en una canción.

Nudozurdo se llaman así por una canción de Ella Baila Sola.

Cuando el año pasado no pudieron venir Los Planetas, iban a ser sustituidos por la orquesta París de Noia*, incluso habían preparado una versión merengue de “La caja del diablo”, finalmente prefirieron ir al SÓNAR actuando bajo un pseudónimo.

El Guincho es un perroflauta que va de moderno.

*Una de las  orquestas que lo peta en Galicia.

Dos maneras de que te dejen ir al Festival do Norte

Empieza la temporada de festivales de verano y muchos, yo el primero, ya tenemos mono de pasarnos un fin de semana de buena música, cervecitas y fiesta. El problema es que para muchos ya se acercan los exámenes y en sus casas puede sentar regular anunciar que te piras tres días de juerga a Vilagarcía. Podéis plantear el tema de manera honesta:

—Mamá, el finde que viene no estoy.

—¿Y eso? ¿Te quedas en Santiago para estudiar?

—Me voy a un festival a Vilagarcía.

—¿Qué te vas a donde?

—A un festival.

—¿A un festival? ¿Los exámenes son dentro de nada y tú estás pensando en ir a un festival? Ponte a estudiar y si apruebas ya saldrás en verano.

—Pero es que el Festival es ahora, no en verano.

—Bueno, pues vas a las verbenas, que malo será que la Panorama no toque tres o cuatro veces por la zona y esos tocan un poco de todo.

—Ya pero es que yo no quiero ver a la Panorama**, quiero ver a Fanfarlo.

—¿Y desde cuando te gusta a ti Juan Pardo? Si siempre que lo pone tu padre le dices que lo quite.

—Juan Pardo, no, mamá, Fan-far-lo. Y JJ, y Nada Surf, y Los Planetas, y El Guincho, y Pete & The Pirates y…

—¡Para, para! Que a mí con eses nombres es como si me hablaras en chino. ¿Cuánto dura el festival?

—Dos días.

—¿Y te vas a pasar dos días de fiesta a estas alturas del curso? Y encima no serán sólo dos días, porque el lunes estarás cansado y de resaca y ni siquiera pisarás la facultad.

—Mamá, sabes que soy responsable, además he estado adelantando el trabajo para poder tener el día libre.

—¿Tú adelantando algo? ¡Ja! Tú lo único que querrás adelantado es la paga, para bebértela.

—No confías en mí. Acuérdate del año pasado, fui y luego aprobé las seis que tenía.

—¡Pero cuatro en septiembre!

—Bueno, algo tendré que hacer en verano, que no todos los días hace tiempo de playa. Además necesito relajarme un fin de semana antes de encerrarme un mes y medio a chapar…

—¡Mira! ¡Haz lo que te de la gana!, Total, lo vas a hacer de todas formas…

Y os vais para Vilagarcía con la presión de que al primer suspenso el festival aparacerá como un reproche que además os será recordado año tras año cada vez que la situación se repita. Por eso, y por aquello de que es mejor una mentira piadosa que una verdad dolorosa, os recomiendo plantear el tema de una forma un pelín más deshonesta pero infinitamente más eficaz:

—Mamá, el finde que viene no estoy.

—¿Y eso? ¿Te quedas en Santiago para estudiar?

—Sí… Me quedo en Santiago a estudiar… Por cierto, no me llames que voy a estar todo el día metido en la biblioteca…

Eso sí, si os vais a decantar por esta última opción, recordad que salir de casa con la tienda de campaña no favorece en absoluto vuestra credibilidad.

Nos vemos en el Festival y si no váis, no me digáis que ha sido porque no os han dejado en casa.

**La otra orquesta que lo peta en Galicia.

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La salchicha asesina


En Estados Unidos, el principal grupo de pediatría ha solicitado el rediseño de las salchichas para reducir el riesgo de atragantamiento de los niños. Lo primero que habría que preguntarse al oír esto es de qué tamaño son las salchichas que comen los niños americanos. Porque yo no veo que peligro hay en comer una salchicha normal, otra cosa es que sean tan brutos que les den a los niños Frankfurts gigantes de cinco centímetros de diámetro. O que ya los atiborren de Hot Dogs y Cuartos de libra con queso antes de que les salgan los dientes. Que los americanos para eso de la comida son más brutos que una abuela gallega el día de las fiestas patronales y lo mismo llega un padre con el bebé al burger y le dice al camarero: “Para mí un Hot Dog XXL y para el chaval uno normal que aún no tiene dientes y además no creo que tenga mucha hambre que su madre le acaba de dar el pecho…” Porque yo os lo juro, he conocido a gente que se ha atragantado con espinas de pescado, con trozos de filete, con pipas y hasta con pan, pero con salchichas, jamás. Es más, las salchichas existen desde que hace 3.500 años los babilonios empezaron a rellenar intestinos con carnes especiadas, así que yo creo que si fuesen tan peligrosas, alguien se habría dado cuenta en todo este tiempo.

Pero imaginaos que la reclamación va para adelante y que deciden rediseñar las salchichas, ¿qué forma le darán? ¿Qué forma debe tener una salchicha para ser segura? ¿Qué forma es menos peligrosa que la de un churro de carne estrecho y alargado? Si las hacen cuadradas todavía será peor, y si las hacen triangulares, habría peligro de desgarrarse la garganta con las puntas. A lo mejor se limitan a colocarles un cordoncito en el extremo, como los tampones, así en caso de atragantarte puedes tirar del cordón y extraerla.  O a lo mejor tienen que ser huecas por el medio, como los macarrones, para que en caso de que se te quede atascada en la garganta circule el aire, o puedas introducir una cánula al menos. Lo que sí que está claro es que es mejor tomarlas fritas que a la plancha, que como el aceite es un lubricante se deslizarán mejor por la garganta.

Imagino que también tendrán que catalogar los tamaños de salchicha por edades, o directamente, prohibírselas a los menores como el tabaco. Todos los burgers tendrán un cartel en la puerta que diga: “En este establecimiento no se sirven salchichas a menores de 18 años”, y en los paquetes aparecerá una advertencia: “Comer salchichas puede producir atragantamientos mortales”. Me imagino a un padre americano el día que su hijo celebra la mayoría de edad diciéndole: “Enhorabuena chaval, ya eres un hombre, ya puedes votar, conducir y comer salchichas de treinta centímetros con doble de patatas…”

Además, ¿qué pasa con el resto de comidas con forma  cilíndrica? ¿También querrán que se rediseñen? Porque como pidan también el rediseño de los plátanos, se lo veo chungo…

De todas formas, los principales perjudicados con esta medida no serán los consumidores ni los propios fabricantes, serán las principales marcas de pan de molde, que se verán obligadas a realizar espionaje industrial para ser los primeros en lanzar un bollo acorde con el nuevo prototipo salchichero y así sobrevivir a este revés del mercado.

Y hay otra cosa en la que seguro que nadie ha pensado, si las salchichas cambian de forma, ¿cómo llamaremos ahora a los perros salchicha? ¿Perros morcilla de Burgos? ¿O simplemente “serán la raza de perros antes conocida como perros salchicha” en plan Prince?

En fin, que yo creo que lo único que tienen que hacer los pediatras es explicarle a los padres que no pueden permitir que sus hijos sean tan golosos como ellos y que no dejen que se zampen las puñeteras salchichas de un bocado.


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